Camino de Santiago Portugués

Yo era de las que siempre decía que no iba a hacer el Camino de Santiago porque “eso está muy masificado y yo me agobio” y “eso lo hace todo el mundo, hasta los que no les gusta andar” y “que eso está relacionado con la religión y yo de eso no quiero saber nada”… Claro, todo el mundo me decía que yo estaba loca, que con lo que a mi me gustaba viajar y andar que lo iba a disfrutar mucho… pero a mi me costaba admitirlo.

Manu y su hermana Sara (sí, los dos tenemos hermanas que se llaman Sara), llevaban años queriendo hacer el Camino juntos y en 2014 se decidieron y me convencieron, pero claro, yo tenía que hacerlo diferente y, empecé a investigar, y descubrí que estaba empezando a coger fuerza el Camino Portugués, que es mucho menos conocido que los demás y, por lo tanto menos masificado, y, encima precioso.

Así que para allá que nos fuimos. Como buena planificadora, me hice una guía con información de todas las etapas, de los lugares que podríamos visitar en cada una de las paradas, de los kilómetros, de todo. Luego prácticamente no la miré en todo el viaje, pero me daba una especie de seguridad.

Sobrevivimos los tres a todas las etapas sin ninguna caída, sin ninguna bambolla en nuestros preciados pies y sin ninguna lesión. Disfrutamos de nuestra compañía y de la soledad de estar con nosotros mismos. Era como una especie de ritual empezar por la mañana los tres juntos entre la niebla del amanecer e irnos separándonos a mitad camino para volvernos a encontrar cerca de algún lugar con agua…

Durante el viaje fuimos conociendo personas que se quedaron por el camino, que cambiaron de dirección, que simplemente desaparecieron… pero otros con los que nos encontrábamos al final de cada etapa y con los que disfrutamos del placer de llegar a Santiago enteros (como los sobrinos y el tío de Jaén o los chicos y chicas del grupo de diversidad funcional de Coimbra que nos daban su calor).

Vivimos muchas aventuras y desventuras, vimos cosas que nunca olvidaremos…  como el señor de aquel bar que nos quería emborrachar y consiguió que Manu bebiera alcohol y que a la mañana siguiente andáramos algunos kilómetros sin desayunar con tal de no hacerlo con él… o el frío del albergue de Padrón porque había gente que no quería cerrar las ventanas… o el lago de vómito de calabacín…

Allí comprendí que, o soy más fuerte de lo que pienso, o voy muy preparada… porque había personas cuyos pies daban entre pena y miedo y los míos cada vez estaban mejor.

Llegué a casa incluso descansada y con ganas de seguir caminando. Y, ya ves, que nunca dejo de hacerlo. A veces creo que me gustaría volver a hacer otro Camino de este estilo, otras me conformo con hacer pequeños caminos.

Lo importante siempre es vivir aventuras, caminar y sentir lo que la vida nos da.

¿Y tú? ¿Has encontrado ya tu Camino?

Sin título-1.jpg

 

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s