Ciudad Rodrigo

En septiembre de2018 nos fuimos de viaje a Salamanca, en este viaje hicimos múltiples paradas, una de ellas ya os conté que fue a Almeida, en Portugal.

Otra de ellas fue a Ciudad Rodrigo y esta parada tiene historia. En 2015 hicimos un postgrado en Arteterapia y allí conocimos gente maravillosa. Una de esas personas, fue Luna, que vivía justo allí. Por otro lado, Manu había descubierto que parte de su familia venía justamente de aquel lugar… Y yo siempre había querido ir a Salamanca. La cuestión es que llevábamos mucho tiempo intentando planificar ese viaje, pero siempre surgía algo aunque, al final, el día llegó.

Después de muchas horas de conducir, llegamos a casa de Luna y nos fuimos a dar un paseo con calma por el río. Una de las cosas que más me gustó fue ponernos a hablar como si nos hubiéramos visto el día anterior, aunque lleváramos mucho sin vernos. Caminar con ella por sus lugares, oyéndole contar sus historias, todo lo que le había sucedido en esas calles, como ve ella su propia ciudad, fue un placer para los sentidos. Es una de las cosas que más me gusta  de visitar lugares con gente autóctona.

Con ella hicimos lo que llamamos “turismo emocional”: sin guías, sin fechas, sin datos, solo con aquello que el cuerpo le pidió contarnos.

Pero no se conformó con eso solo, y nos acogió en la casa rural de su familia(que te recomiendo alquilar si tienes planeado ir por la zona) . Es una casita de ensueño en la que descansamos, hablamos, reímos, tocamos música, oímos música, imaginamos todo lo que aquellas paredes habían podido ver… y, el último día antes de irme, disfruté de un baño en soledad y sin nada que impidiera el contacto del agua con mi piel.

Uno de los momentos más surrealistas paseando por las calles de Ciudad Rodrigo fue cuando nos enseñó una caseta con libros que han puesto en una de las plazas para que la gente pueda ir y leer o llevarse o dejar el libro que quiera (idea que me encantó y creo que debería hacerse en más sitios). La cuestión es que como somos los tres unos frikis de los libros (sobre todo Luna y yo), nos pusimos a hojearlo, a mirar que había y descubrimos una enciclopedia de esas que se hacían en los años 70 y 80 sobre como hacer una buena familia… y nos sentamos en una mesa a leer y compartir las cosas que ponía… Fue muy divertido.

Luna ayudó a que me decidiera a escribir este blog y considero que le tenía que hacer un buen homenaje, así que, aquí está. Muchas gracias por todo, sobre todo por compartir con nosotros un poco de ti.

Y, gracias a ti que estás leyendo y llevas ya siete meses aguantando mis historias. Cuéntame también las tuyas, que a mi me encanta leerlas.

 

3 comentarios sobre “Ciudad Rodrigo

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