Boyana. Bulgaria

Hace dos años estábamos en nuestro viaje a Bulgaria. Ya te conté un poco sobre la ciudad de Sofia, y hoy te voy a hablar de nuestra gran aventura.

Ya te habrás dado cuenta de que nos gusta la marcha y nosotros no sabemos hacer turismo de ciudad y ya está. Ni si quiera cuando vamos al extranjero y en un país donde hablan un idioma que desconocemos. Así que, cuando descubrí que junto a Sofia había una preciosa montaña, para allá que nos fuimos.

No te voy a contar los pormenores y me voy a ir a lo realmente interesante. Había una ruta “muy sencillita” que iba hacia una cascada. Empezamos de lo más bien, por un camino lleno de hojas en el suelo, muy bonito. De repente, empezó a haber nieve y algunos trozos del río estaban congelados. Cada vez se hacía más difícil avanzar. Así que decidimos dar la vuelta e intentarlo por otro camino. El principio fue genial. Llegamos a un lago semi-congelado precioso, en el que había ranas mirándote como diciendo “¿qué haces aquí loco?”. Y seguimos, y de nuevo, cada vez había más nieve. Los pies se me hundían y por aquí y por allí resbalaba sin parar. Pero nosotros somos más cabezones que nadie y conseguimos llegar a la cascada (aunque no fuimos los únicos, ya que nos cruzamos con bastante gente por el camino). La imagen es para no olvidarla nunca: una parte de la cascada congelada y el agua corriendo por debajo…

No lo voy a negar. Lo pasé mal. Muy mal. Había momentos que me pensaba que no íbamos a poder salir de aquella. Tuve que coger ramas para utilizarlo de apoyo en algunos momentos, me resbalé varias veces, me caí en la nieve y lloré.

Por si fuera poco, se nos hizo de noche y yo solo pensaba: “¿como vamos a comunicarnos si nos toca llamar a emergencias?”.

Pero, a pesar de todo eso, volvería a ir y volvería a subir, a disfrutar de esos paisajes, de la compañía de la fauna que nos encontramos por el camino y de Manu, una vez más, intentando animarme para que nos desesperara.

Al final, lo importante es que acabé igual de feliz o más de lo que había empezado, aunque a mitad lo pasara mal. Los caminos difíciles son los que convierten tu vida en algo bonito.

Espero que hayas disfrutado y sufrido tanto como yo lo hice en esta aventura y que me cuentes si tu has vivido alguna parecida.

5 de marzo de 2017

2 comentarios sobre “Boyana. Bulgaria

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