Campamento Sierra de Gredos (Ávila)

Cuando algunos dicen que he hecho de todo, otros piensan que exageran, pero yo no siempre lo tengo tan claro.

En julio de 2012 Manu y yo vivimos uno de los viajes más surrealistas y, a la vez, gratificantes que hemos tenido.

Durante el máster de Educación Secundaria, Manu había conocido a unas pocas personitas con las que hemos pasado momentos muy chulis. Una de ellas es Irene. Ella era de un grupo scout y ese verano estaba preparando el campamento con sus niños. El problema llegó cuando se dieron cuenta de que los padres que iban a hacer de cocineros, no podían ir la primera semana de campamento… y, como Irene ya se había dado cuenta de que nosotros nos apuntamos a un bombardeo, nos lo propuso y aceptamos.

Así que nos renovamos nuestro carné de manipulador de alimentos, hicimos el calendario de comidas, nos compramos unas votas nuevas y para la Sierra de Gredos (Ávila) que nos fuimos.

El pueblo en el que estábamos se llamaba Guisando, así que siempre decimos que fue nuestro verano “guisando en Guisando”.

No lo voy a negar, los primeros días fueron difíciles… Nunca habíamos cocinado para tanta gente y había que tener en cuenta demasidos factores como, por ejemplo, que nunca hacían caso de los horarios que ellos mismos habían establecido. Jajaja. Aún así fue un placer cocinar para ellos.

Allí tuvimos montones de aventuras: como cuando nos dimos cuenta de que el agua, que se suponía que era potable, estaba llena de larvas de mosquito… La cocina tenía unas condiciones precarias con las que teníamos que lidiar cada día, incluso tuvimos una inspección de sanidad y ¡la superamos!, aunque yo tenía mis dudas… Creo que se apiadaron de nosotros por estar allí, al lado de un río, alejados de la sociedad.

Cuando no teníamos que ir a comprar o cocinar, básicamente paseábamos. Cogíamos nuestras cámaras de fotos y nos íbamos a disfrutar de las maravillas de la flora y fauna del lugar. Aunque sí que hicimos algo de turismo, ¿eh?. También nos bañábamos en el río o nos entreteníamos con los menores, que por la noche dejaban cartas para nosotros en su buzón. Nos animaban mucho en nuestras pericias con los fogones, la verdad.

En esos días sufrí una de las experiencias más difíciles de mi vida. Era de noche, yo me encontraba mal y me fui a acostarme a la tienda, pero Manu se fue con los mayores al río porque iban a hacer rollos de esos de scouts. Aún no tengo muy claro que pasó. Creo que tenía fiebre, porque recuerdo escalofríos, aunque igual fue por el miedo. Ese día hacía un montón de viento. La tienda parecía que se fuera a volar. La habíamos intentado reforzar antes de entrar, pero de verdad parecía que se fuera a soltar. Y, de repente, el viento paro en seco. Todo se quedó en silencio y yo empecé a sudar como si no hubiera mañana. Intenté llamar a Manu, pero en el río no había cobertura. Intenté salir a buscarlo, pero me había quedado paralizada. No sé el tiempo que pasó hasta que llegó. Pero cuando lo hizo me encontró llorando y temblando. El pobre se llevó un susto.

A excepción de esa noche crítica, todo lo demás fue fantástico. Estar una semana por completo en la naturaleza, tener a nuestro cargo a más de 20 menores y dos monitores, conocer una zona nueva de España…

Y, lo mejor llegó nuestro último día. Los padres cocineros que nos sustituían llegaron justo el día que los niños más mayores se iban de salida. Así que nos fuimos con ellos. Subimos a la Laguna Glaciar del Circo de Gredos y disfruté como una enana. Ese sitio es fantástico. Las cabras se acercan a ti como si fueras una parte más del paisaje. Nos hicimos amigos de un tritón y dormimos al aire libre. Yo en aquella época no estaba en tan buena forma ni iba tan preparada como ahora (llevaba una mochila de los años 80), así que no lo disfruté tanto como si fuera ahora… pero estoy segura de que ese viaje fue un antes y un después con nosotros mismos, entre nosotros y con la forma que tenemos de viajar y relacionarnos con el entorno.

Finamente, esta entrada ha sido más larga de lo que acostumbre, pero quería contar demasiado. Espero que con estas palabras os hagáis una idea de cómo fue el campamento y de cómo influyó en mi vida. Por eso pienso que, si tu primera idea, cuando te proponen algo, es que sí, adelante a por ello.

16-27 de julio de 2012

3 comentarios sobre “Campamento Sierra de Gredos (Ávila)

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