Cambridge. Reino Unido

En 2015 unas personitas a las que queremos mucho, se fueron a trabajar a Inglaterra y nos dio mucha pena, así que, cuando en febrero tuvimos vacaciones, decidimos ir a verlos.

El primer día, nada más llegar, me caí por las escaleras de su preciosa casita llena de moqueta… jajaja. Así soy yo. Creo que es algo relevante porque se lo cuentan a todo el mundo siempre…

El amanecer desde la ventana en la habitación donde nosotros dormíamos era espectacular. Me levantaba solo para verlo y volverme a acostar. De verdad de la buena, soy así de friki.

La verdad es que fueron unos días de descanso, Manu, Ruth y yo nos levantábamos sin prisa para turistear mientras Nico estaba trabajando… si, somos un poco crueles. En general andamos mucho, vimos series y películas, jugamos a videojuegos y hablamos y hablamos y hablamos.

Fuimos a comer a sitios típicos y descubrimos que son unos exagerados poniendo comida (los últimos días Manu y yo ya pedíamos un plato para los dos porque estuvimos dos días comiendo sobras… ). Tomamos té en el sitio dónde teóricamente se empezó la costumbre de tomar té.

Y paseamos río Cam arriba y río abajo, vimos las universidades, vimos tiendas, vimos el jardín botánico e hicimos todo lo que una semana da para hacer (hasta ir al cine y mojarnos con la lluvia).

En muchos viajes he pintado y luego he parado, desde que fui a Cambridge e hice algunas de mis acuarelas ya no he vuelto a parar, por lo tanto es otra de las cosas que hacen que este viaje fuera especial

Gracias chicos por compartir ese tiempo y esas aventuras conmigo. No os lo digo suficiente, pero Nico y Ruth, os echo de menos y a también a vuestros gatos locos.

En aquel entonces hice esta reflexión:

“La amistad es un bien preciado.
Hay gente que viene y va, otra gente que se queda siempre y otros que son intermitentes.
Algunas personas las olvidamos, otras permanecen en nuestro pensamiento, por eso seguimos compartiendo aun en la distancia.
Cambridge me ha hecho pensar en eso y en lo importante que es crear puentes para volver a unir lo que la naturaleza ha dividido. Esta ciudad tiene un nombre muy bien puesto, ya que toda ella está unida por puentes para sortear el río Cam. Hay puentes de todos los tipos, formas y tamaños, curiosamente como pasa con los amigos.
En este lugar he podido ser yo misma, estar acompañada cuando lo necesitaba, integrarme con los demás o aislarme en mis pinceles y nadie me ha juzgado por ello. Por eso sé, que he estado rodeada de amigos de verdad.
Caminando entre verdes
con algodones de azúcar 
sobre nuestras cabezas.
Buscando cosas inexistentes
en mi ciudad…
Jugar, leer, dibujar.
Sonrisas, risas y carcajadas.
Carreras, caídas y más risas.
Paseando gatos
y esquivando bicis.
Jugando con gogos
en parques raros.
Haciendo confesiones. 
Disfrutando de mis vacaciones.”

Hay viajes, hay lugares que te dejan, no solo recuerdos, sino también sensaciones. Este fue uno de esos viajes. A veces no sé si lo importante es el lugar, la compañía o el momento en el que tu te encuentras. ¿Qué piensas?

17-23 febrero 2016

Un comentario sobre “Cambridge. Reino Unido

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