Peñíscola y la Sierra de Irta

Hace exactamente un año estábamos en Peñíscola pasando frío. Si, somos tan raros que vamos a la playa en invierno y encima pillamos una ola de frío. Menudos vientos huracanados que nos hizo. Pero eso no nos hizo perder nuestras vacaciones. Manu solo tenía una semana de vacaciones y el fin de semana lo habíamos invertido en la preciosa boda de unos amigos en la Albufera de Valencia (de la que ya te hablaré). Así que, como nos quedaban poquitos días, decidimos irnos cerca. Cogimos nuestros bártulos y nos fuimos rumbo a Peñíscola.

En la universidad había conocido a unos chicos de Alcalá de Xivert y me había quedado con la curiosidad de conocerlo, así que, de camino paramos allí y subimos al castillo (el primero de la semana). La subida es un camino corto, pero un poco duro si tus pies no están acostumbrados, supongo que será mejor subir un día en el que no corras el peligro de volar, pero yo lo disfruté mucho. Subir a castillos me parece una de las cosas más chulas que hay, ya no solo por las vistas, sino por imaginar lo que ha ido sucediendo en ese lugar a lo largo de los siglos…

Cuando bajamos de allí ya fuimos hacia Peñíscola, donde disfrutamos durante dos días de pasear por sus calles estrechas, por su paseo, visitamos el castillo del Papa Luna y recorrimos numerosos escenarios de películas. Vimos preciosos atardeceres y disfrutamos de la tranquilidad de un lugar turístico cuando a penas hay turistas… Además, por la noche, cuando el frío ya no se podía aguantar, nos metíamos en el apartamento a ver series… en cuatro días nos vimos toda la segunda temporada de Stranger Things.

Pero ya sabéis que yo no puedo ir a ningún lugar sin hacer una ruta senderista y el tercer día nos adentramos en la Sierra de Irta. Hicimos una ruta en la que combinamos montaña, playa, construcciones y naturaleza. Vivimos un momento extraño (de esos de película de miedo) en el que todo se quedó en silencio, no se oían ni los pájaros ni el viento meciendo las hojas de los árboles y nuestros pelos se pusieron de punta… pero a penas fueron unos segundos y todo volvió a la normalidad, así que seguimos nuestro camino sin problemas. Hay días y lugares que, por extrañas razones, te mueven algo dentro y te llevan a crear y aquel día fue uno de esos de escribir y pintar.

IMG_20171115_120551_HDR                                                                                                                          “La vida consiste en eso: en vivir momentos, guardar sentimientos y captarlos en tu retina. Asimilarlos e intentar retenerlos de forma que puedas volver a vivirlos, sentirlos, olerlos, saborearlos una y otra vez siempre que lo desees.”

El día de volver a casa ya había llegado, pero nosotros no íbamos a volver a casa sin más. De modo que paramos por el camino para ir a ver el castillo de Santa Magdalena de Pulpis. Sí, otro más. El camino para subir al castillo es precioso, vale la pena solo por eso. Arriba del castillo puedes ver cómo la vegetación se ha ido apropiando del terreno y si eres aventurera y escaladora, como yo, puedes acabar volando, como yo también. Sí, me caí, pero una de esas espectaculares que Manu se pensaba que me había matado y yo que mi cámara de fotos estaba destruida… pero no, sobrevivimos las dos, aunque yo con distintos moratones…

Sin embargo, no contentos con todo esto, seguimos investigando, aún no teníamos ganas de volver a casa y reconocer que las vacaciones habían acabado. Así que nos fuimos a buscar las cuevas de Vinromá, las cuales no encontramos. La ruta que hicimos fue una de esas con las que nos encontramos a veces que se vuelven terroríficas y parece que nunca vayan a acabar. El barranco cada vez era más profundo y el sol cada vez estaba más bajo… Tenemos suerte de que estas cosas siempre nos pasen solos, sino la gente nunca querría venir con nosotros. Cada vez tenemos más claro que, a la hora de hacer una ruta senderista, hay que contrastar y mirar bien, para no correr peligros innecesarios. En este caso, no fue tan grave, y llegamos pronto al punto de salida, pero no hubiera sido la primera vez que se nos hace de noche en un barranco y se pasa muy mal.

La zona me encantó y es una escapada que recuerdo con ternura a pesar del viento y de los pequeños problemas que pudiéramos tener. ¿Conoces esa zona? ¿Alguna aventura que me quieras contar?

6-9 noviembre de 2017

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s