Morella

La primera vez que fui a Morella fue durante un par de días en marzo de 2004 con tres amigas. La verdad es que no tengo ningún recuerdo especial de la población. Estábamos en un albergue en las afueras con unas vistas geniales del castillo y de la naturaleza que le rodea. Pero no recuerdo especialmente pasear por sus calles.

Recuerdo pintar sentada en mi ventana, pasear por el río y disfrutar de la naturaleza. Descansar de la rutina del primer año de universidad. Y recuerdo imaginar muchos cuadros, ya que por entonces pintaba lienzos… De hecho, de ese viaje surgió el cuadro que mis padres tienen colgado en habitación.

Desde entonces, siempre he querido volver, pero nunca lo había hecho. Así que este invierno, cuando llegó una de las grandes nevadas y Manu se empeñó en que quería ir a ver la nieve, se nos ocurrió que podríamos escaparnos. De modo que compramos cadenas para el coche y el 6 de febrero de 2018 cogimos la carretera rumbo a Morella.

Durante el camino ya nos pareció impresionante: el momento en el que empieza a verse todo blanco, cuando ves el castillo allí al o lejos con toda su inmensidad… Cuando llegamos empezó a nevar y estuvieron cayéndonos copos todo el día (no nos quedamos a dormir por miedo a que helara y no pudieramos salir de allí a la mañana siguiente.)

La verdad es que no pudimos entrar a ver el castillo ni a ver nada, era un martes y estaba todo lleno lleno de nieve, pero solo con pasear sus calles ya se respira historia y tranquilidad. Puedes transportarte a otra época. Además para nosotros que somos de una zona cálida, poder jugar con la nieve es como un regalo caído del cielo.

Así que, aunque no pueda haceros grandes descripciones de sus edificios ni la haya visto en profundidad, te recomiendo Morella. Sobre todo ve a visitarla si necesitas desconectar y reconectar contigo misma y con tu vena más creativa (ya ves que mis dos visitas han acabado en los pinceles), si te gustan los lugares llenos de historia y disfrutar de la naturaleza.

Y, para acabar, te dejo mi reflexión de mi segunda visita: “Hay momentos en la vida en que no todo es como nos gustaría, pero el universo nos da un respiro para que nos encontremos un poco más con nosotras mismas y olvidemos por un rato nuestras preocupaciones.”

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